Osteoporosis, fracturas y vertebroplastía

La osteoporosis es una disminución de la masa del hueso y de su resistencia, lo que ocasiona susceptibilidad para las fracturas.
Es la principal causa de lesiones óseas en mujeres después de la menopausia y en ancianos en general. La osteoporosis no tiene un comienzo bien definido y, hasta hace poco, el primer signo visible de la enfermedad acostumbraba ser una fractura de la cadera, la muñeca o de los cuerpos vertebrales en la columna, lo que originaba dolor o deformidad.

El tratamiento de estos pacientes se limitaba a cuidados generales y medicamentos que impedían que la enfermedad progresara. Sin embargo, aún con todas estas medidas el riesgo de fracturas en la columna seguía siendo grande.
Otro problema en quienes la padecían era el insufrible dolor crónico provocado por los movimientos de los huesos rotos y aplastados en la columna.

En Francia, pioneros como Charnley, Bascoulargue y Lapras, desarrollaron en 1980 la vertebroplastía, técnica quirúrgica que consiste en colocar cemento especial en los huesos fracturados de la columna. Este procedimiento puede aplicarse a los pacientes que presenten fracturas por osteoporosis o metástasis (siembras de tumores de mama, próstata o tiroides) a nivel de columna, incluso algunas malformaciones venosas conocidas como angiomas pueden ser tratadas.
Este procedimiento se realiza en sala de rayos X, bajo sedación y anestesia local. Con agujas finas se inyecta el cemento en las vértebras lesionadas de la columna, logrando reforzar y estabilizar la lesión. Todo el procedimiento dura alrededor de una hora. El paciente ingresa por la mañana y puede ser dado de alta horas después de haber realizado el proceso.
El 90% de los que han sido tratados tienen alivio inmediato o en los primeros dos días.
En general, nuestros pacientes son personas mayores de 70 años o mujeres, con varias vértebras fracturadas y dolor dorso‐lumbar crónico rebelde al tratamiento médico.
Es claro que este procedimiento debe ofrecerse a aquellos pacientes que no hayan tenido alivio con medicamentos y fisioterapia. O en aquellos que sospechamos que puedan tener fracturas a corto plazo. El diagnóstico de la fractura puede realizarse con rayos X de columna, tomografía o resonancia magnética.
Actualmente, en todo el mundo esta técnica es frecuentemente utilizada, ya que es de las pocas alternativas que se tienen para aliviar el sufrimientos de pacientes con daño óseo en su columna.

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