Columna Torcida o escoliosis

Las estadísticas mundiales indican que tres de cada 100 personas presentan algún grado de deformación en la columna. Sin embargo, en nuestra experiencia hemos encontrado un porcentaje mucho mayor.
Nuestra columna, vista lateralmente, tiene la forma de una “S”, las curvas que posee logran dinámicamente distribuir los ejes de fuerza que soporta, haciéndola más resistente.

Si vemos a una persona desde atrás, su columna debe ser recta, y en ocasiones tiene una leve desviación a la derecha o izquierda dependiendo si la persona es zurda o diestra, pues los músculos hacen tracción con más fuerza en el lado dominante.

El tema de este día es la escoliosis, palabra que viene del griego “skoliosis”, que significa joroba, como la que tenía Cuasimodo, el jorobado que describe el escritor francés Víctor Hugo en su novela.
Pero no debemos pensar que todas las escoliosis son tan deformes. La gran mayoría de ellas son ocultas a nuestros ojos.
Cuando la columna tiene una desviación mayor de 20 grados a partir de su eje, se considera una escoliosis y se convierte en un problema que debe tener vigilancia y manejo médico.

Es asombroso como padres pueden convivir años con sus hijos y no percatarse de la importante deformación que tienen en la columna. Igualmente, creer que con el tiempo esa deformidad se corregirá de forma espontánea es un error.
La causas de esta escoliosis pueden ser muchas. Sin embargo, las más frecuentes entre mis pacientes son dos: la primera es congénita y en ella hay falta de formación en los huesos; y la segunda, es acortamiento de uno de nuestros miembros inferiores.
Sí, normalmente, nosotros no somos tan perfectos como creemos, todos tenemos una mano milímetros más larga que la otra, las mujeres frecuentemente tienen un seno más grande, y las piernas, generalmente, una es más larga que la otra.
Esto es normal cuando la diferencia es menor de medio centímetro —algunos artículos hablan hasta de un centímetro—, pero más allá de esa medida, la asimetría en las piernas provoca un desbalance de la cadera que tiene que compensarse torciendo toda la columna.

Es por es que no se nota: porque nuestra columna logra un falso equilibrio. Esta desviación en la columna provoca no solo dolor de espalda crónico; con el tiempo, se vuelve causante de hernias discales, fracturas e incluso problemas respiratorios.

La escoliosis tiene excelente pronóstico cuando se detecta antes de los 18 años, pues hay una etapa de crecimiento que permite moldear la columna con ejercicios, buenos hábitos o corsés correctivos.
Se dice que jóvenes, hasta los árboles se enderezan.
Lógicamente, después de los 18 años hay tratamiento, pero sobre todo orientado a evitar que el problema progrese y no
para corrección de la deformidad, a menos que se haga quirúrgicamente.
Para detectar este problema simplemente vea a su hijo desde atrás, su columna deberá estar recta y su cadera  balanceada un lado con el otro. Posteriormente, haga que toque sus pies sin doblar las rodillas, colóquese enfrente de él y vea cómo es la curvatura de su columna, en esta posición las deformidades se acentúan. Es claro que el mejor método para evaluar este problema es con radiografías y un examen médico.

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