Hernia discal y lumbo-ciática

Los términos lumbalgia y lumbago hacen referencia al mismo proceso, un dolor localizado en la espalda baja o región lumbar.
Cuando este dolor desciende hacia la pierna o el pie se convierte en lo que llamamos lumbo‐ciática, es decir, un dolor provocado por la inflamación del nervio ciático, el cual está formado por varias raíces nerviosas que salen de la columna y se unen, lo que da la sensibilidad y la fuerza en la pierna y el pie.

¿Cuáles son las causas de la inflamación de este nervio?

La principal, y la que será objeto de nuestro articulo, es la hernia discal. Para entender qué es una hernia discal tenemos que saber que la columna vertebral es una estructura formada por 24 huesos, uno encima del otro, desde el cuello hasta la espalda baja. Entre hueso y hueso existe un colchón en forma de disco, estos discos están en estrecha relación con los nervios en la columna, por ello, cuando estos se rompen o se desvían, forman una hernia, la cual provoca compresión sobre el nervio, lo que causa que el dolor descienda hasta la región donde el nervio estimula.
Si este nervio está presionado por el disco, inicialmente provoca dolor, pérdida de la sensibilidad y finalmente en los casos avanzados, pérdida de la fuerza en la pierna y el pie.
Mis pacientes generalmente cuentan que al levantar un objeto pesado, de pronto sienten un tirón en la espalda y quedan “trabados”, se inicia  inmediatamente dolor intenso en la pierna o el pie, además, existe lo que describen como “hormigueo” en esa misma región. A veces puede comenzar como un dolor leve y con el tiempo volverse tan fuerte que limita francamente todas las actividades de la vida cotidiana.

¿Por qué se rompen o se desvían estos discos?

No hay una causa específica, puede ser la suma de varios eventos, tales como caída, malas posiciones, sobrepeso,  trabajo pesados, etcétera, los que finalmente hacen que el disco se dañe. Dos exámenes son necesarios, inicialmente una radiografía simple, la cual nos mostrará cómo están los huesos y la posición de la columna.
Pero, si existe la sospecha de una hernia de disco, el mejor examen para despejar esa duda es la resonancia magnética, un examen especial que logra visualizar la columna, la médula, los nervios y los discos.

El tratamiento inicial consiste en dar medicamentos antiinflamatorios, relajantes musculares, fisioterapia y reposo.
El 90% de las hernias discales mejora con el tratamiento médico en las primeras semanas, solamente existe un 10% de todos los pacientes que necesitará como último recurso una cirugía para aliviarlos; sobre todo, en aquellos pacientes en los cuales el dolor limita sus actividades cotidianas de manera importante, o bien, los que comienzan a tener pérdida de la sensibilidad o la fuerza en la pierna y el pie.

Estos son los dos tratamientos mundialmente aceptados como efectivos en el manejo de la hernia discal. Existen otros que todavía no han sido aprobados ni en Francia, ni en Estados Unidos, por ello, aunque parecen que dan buenos resultados en algunos casos, no puedo proponerlos como tratamientos opcionales.
En ocasiones, mis pacientes llegan preocupados porque algún médico indicó una resonancia y encontró algún disco desviado; esto es frecuente, todos podemos tener algún disco desviado o salido en nuestra columna, pero si este no está dando problemas, solamente debemos cuidarnos.

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